miércoles, 26 de mayo de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Voces unidas por Chile
La iniciativa de apoyo originada por Beto Cuevas
y producida por Humberto Gatica se lanza internacionalmente hoy
Juanes, Alejandro Sanz, Juan Luis Guerra, Laura Pausini,
Fher (Maná), Shakira, Michael Bublé y Miguel Bosé,
se unieron para grabar una nueva versión de
" G r a c i a s a l a v i d a "
Los beneficios recaudados por la venta del tema serán entregados a "Habitat for Humanity", organización dedicada a brindar apoyo y vivienda a los damnificados
(4 de mayo, 2010)- Juanes, Alejandro Sanz, Juan Luis Guerra, Laura Pausini, Fher (Maná), Shakira, Michael Bublé y Miguel Bosé han unido sus voces a la de Beto Cuevas para grabar una nueva versión del clásico de Violeta Parra, "Gracias a la vida", tema emblemático para los chilenos desde hace más de 40 años y que cobra un nuevo significado en el contexto actual. Nace así el proyecto "VOCES UNIDAS POR CHILE", que busca generar recursos para apoyar a los damnificados tras la devastación que han dejado el terremoto del pasado 27 de Febrero y sus numerosas réplicas.
Sin importar en qué parte del mundo se encontraban, los artistas acomodaron su agenda para poder grabar su parte correspondiente de la canción. Beto Cuevas grabó en Los Ángeles, Juanes en Londres, Alejandro Sanz en Santiago de Chile, Juan Luis Guerra en Miami, Laura Pausini en Italia, Fher en Guadalajara, México; Shakira en Nassau, Michael Bublé en Nueva York y Miguel Bosé en Madrid. La producción de esta nueva versión de "Gracias a la Vida" fue realizada por el mundialmente reconocido productor chileno Humberto Gatica.
"VOCES UNIDAS POR CHILE" se lanza a la venta digital hoy, y los beneficios que se recauden por la venta del tema serán entregados en su totalidad a "Habitat for Humanity", organización dedicada a brindar apoyo y vivienda a población vulnerable a nivel mundial, afectada por desastres naturales o provocados por el hombre. Las brigadas de esta organización entraron en acción en Chile poco después del terremoto, brindando educación, entrenamiento y estrategias de recuperación y reconstrucción; sin embargo, aún necesitan financiamiento y apoyo de voluntarios para poder cubrir las necesidades básicas de su labor.
El 27 de Febrero del 2010 Chile sufrió uno de los terremotos más fuertes de la historia mundial. Las consecuencias fueron desastrosas, en cuestión de minutos la vida de miles de personas cambio radicalmente.
Ese día me encontraba en Viña del Mar participando del festival que se celebra todos los años.
De repente, todo se empezó a mover cada vez más fuerte, sentí mucha impotencia y miedo al ver como la naturaleza se expresaba con tanta furia.
El haber vivido esta tragedia y haber salido ileso me llena de responsabilidad con todos mi compatriotas, sintiendo la necesidad de ayudar a reconstruir la dignidad de todos los necesitados.
La vida sigue y es nuestra tarea ayudar de la mejor forma a que el proceso de reconstrucción se haga efectivo, antes de que llegue el crudo invierno que acompañara a todos los Chilenos en los meses que se avecinan.
Esta es la razón por la cual nos hemos unido 9 artistas, un productor musical y un sinnúmero de colaboradores para darle vida a una nueva versión de un clásico de la música Chilena, " Gracias a la Vida " de Violeta Parra.
Es una canción que ha vuelto a nacer gracias a las características voces que la interpretaron, al talento de los músicos que la reversionaron y al ingenio y capacidad de organización de la dirección artística y musical.
Sepan que al comprar esta pieza musical estarán ayudando de manera concreta y efectiva a todos esos hombres, mujeres y niños que quedaron sin techo ni abrigo después de esta lamentable tragedia. También recibirán el beneficio de la satisfacción que es saber que están haciendo algo por el prójimo sin esperar nada a cambio.
Ese es el espíritu detrás de esta producción, y por eso quiero agradecerles profundamente su invaluable ayuda.
Gracias por su generosidad.
Gracias por su solidaridad.
Gracias por el amor hacia mi gente.
Gracias a la Vida.
Pilar Sordo
Terremoto del alma
Se nos cayeron muros y casas completas. Muchas cosas materiales a las que les teníamos cariño desaparecieron ante nuestros ojos sin que nada pudiéramos hacer. Perdimos seres queridos y de un momento a otro nos sentimos solos y desamparados.
Tanta importancia que le damos a la tecnología y nos costó días poder llegar a comunicarnos con zonas cercanas y lejanas. Volvimos a usar el lápiz y muchos de nosotros nos recriminamos por no sabernos los números de teléfonos y por no tener batería para comunicarnos.
Todo quedó a oscuras, todo quedo en silencio, como una invitación a mirar a lo más profundo de nuestra alma. ¿Cuántos se dieron cuenta quienes eran los que amaban y descubrieron con sorpresa y tristeza que a lo mejor una relación estaba irremediablemente rota?
Claramente no todos contábamos con radios a pilas, velas y todo lo que se nos dice que debemos tener en caso de estas situaciones. Muchos edificios no tenían cargados los sistemas de luz de emergencia, como que pensábamos que nunca íbamos a tener que ocuparlos.
Tuvimos miedo, pena, rabia, nos sentimos frágiles, pequeños y vulnerables. Todo esto sólo nos lleva a concluir que en esos minutos fuimos más que nunca verdaderamente humanos. Sin muletas, sin ataduras, sin dependencias. Desde nosotros tenían y debían salir todas las soluciones. Poco de lo de afuera nos servía.
La oscuridad nos hacia mirar sombras, bosquejos, nos invitaba a escuchar latidos, ritmos respiratorios, abrazos... El glamour, las "fachas" y las ropas dejaron de importar. Perdimos pudores, nos volvimos simples, sensitivos, empáticos y cariñosos.
Volvió el día y comenzamos a ver hacia afuera, todo lo cercano aparecía ante nuestros ojos y lo lejano se nos hacia inalcanzable. Sabíamos poco, muy poco de lo que pasaba.
Evaluábamos la realidad de acuerdo a lo que nos pasó a nosotros, nos faltaba perspectiva. Había miedo, inseguridad, curiosidad. Ganas de movernos, ansiedad por hacerlo.
No saber por donde empezar inundaba nuestras cabezas. Los más ansiosos, empezaron de inmediato, los más calmados muy de a poco. Algo nos decía que lo que había pasado era grave.
La radio, hermoso medio, nunca paró. Lo poco que sabíamos era por ellos. Gente con temple y valentía que merece un premio por el coraje de dejar a los suyos por el mandato de servir a otros traspasando sus propios miedos. Mil gracias a todos ellos.
El terremoto, fue como un gran colador que mostró lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Comenzaba el desafió de recuperar la sabiduría de los que no saben nada. Apareció una crisis valórica que tendremos que revisar cuando ya estemos en pie.
Los chilenos tenemos que aprender mucho de la solidaridad, de esa que no tiene que ver con campañas, esa de todos los días. Nos falta respetarnos y tolerarnos más. Aceptar que en la empatía esta la verdadera solidaridad.
Entender que donar cosas no implica hacer un orden de la casa y sacar lo que no nos sirve. El que haya llegado a la cruz roja un solo zapato en vez del par, es francamente digno de análisis. Y hay que sumar el hecho de que en una campaña solamente no se muestra nuestra capacidad para dar, eso es de todos los días.
Aquí hubo saqueos con plata y sin plata. Ambos imperdonables y reflejo perfecto de todo lo anterior. Tal vez esto muestra nuestra falta de desarrollo espiritual y nuestro extremo apego a las cosas.
Se nos cayeron las máscaras y los muros, aparecieron nuestras lágrimas, muchas veces expresadas en cuatro paredes. Aparecieron seres de luz haciendo campañas, ollas comunes y gestos de solidaridad que sin duda generaron una sonrisa en el rostro de DIOS.
Se nos cayeron muros y casas completas. Muchas cosas materiales a las que les teníamos cariño desaparecieron ante nuestros ojos sin que nada pudiéramos hacer. Perdimos seres queridos y de un momento a otro nos sentimos solos y desamparados.
Tanta importancia que le damos a la tecnología y nos costó días poder llegar a comunicarnos con zonas cercanas y lejanas. Volvimos a usar el lápiz y muchos de nosotros nos recriminamos por no sabernos los números de teléfonos y por no tener batería para comunicarnos.
Todo quedó a oscuras, todo quedo en silencio, como una invitación a mirar a lo más profundo de nuestra alma. ¿Cuántos se dieron cuenta quienes eran los que amaban y descubrieron con sorpresa y tristeza que a lo mejor una relación estaba irremediablemente rota?
Claramente no todos contábamos con radios a pilas, velas y todo lo que se nos dice que debemos tener en caso de estas situaciones. Muchos edificios no tenían cargados los sistemas de luz de emergencia, como que pensábamos que nunca íbamos a tener que ocuparlos.
Tuvimos miedo, pena, rabia, nos sentimos frágiles, pequeños y vulnerables. Todo esto sólo nos lleva a concluir que en esos minutos fuimos más que nunca verdaderamente humanos. Sin muletas, sin ataduras, sin dependencias. Desde nosotros tenían y debían salir todas las soluciones. Poco de lo de afuera nos servía.
La oscuridad nos hacia mirar sombras, bosquejos, nos invitaba a escuchar latidos, ritmos respiratorios, abrazos... El glamour, las "fachas" y las ropas dejaron de importar. Perdimos pudores, nos volvimos simples, sensitivos, empáticos y cariñosos.
Volvió el día y comenzamos a ver hacia afuera, todo lo cercano aparecía ante nuestros ojos y lo lejano se nos hacia inalcanzable. Sabíamos poco, muy poco de lo que pasaba.
Evaluábamos la realidad de acuerdo a lo que nos pasó a nosotros, nos faltaba perspectiva. Había miedo, inseguridad, curiosidad. Ganas de movernos, ansiedad por hacerlo.
No saber por donde empezar inundaba nuestras cabezas. Los más ansiosos, empezaron de inmediato, los más calmados muy de a poco. Algo nos decía que lo que había pasado era grave.
La radio, hermoso medio, nunca paró. Lo poco que sabíamos era por ellos. Gente con temple y valentía que merece un premio por el coraje de dejar a los suyos por el mandato de servir a otros traspasando sus propios miedos. Mil gracias a todos ellos.
El terremoto, fue como un gran colador que mostró lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Comenzaba el desafió de recuperar la sabiduría de los que no saben nada. Apareció una crisis valórica que tendremos que revisar cuando ya estemos en pie.
Los chilenos tenemos que aprender mucho de la solidaridad, de esa que no tiene que ver con campañas, esa de todos los días. Nos falta respetarnos y tolerarnos más. Aceptar que en la empatía esta la verdadera solidaridad.
Entender que donar cosas no implica hacer un orden de la casa y sacar lo que no nos sirve. El que haya llegado a la cruz roja un solo zapato en vez del par, es francamente digno de análisis. Y hay que sumar el hecho de que en una campaña solamente no se muestra nuestra capacidad para dar, eso es de todos los días.
Aquí hubo saqueos con plata y sin plata. Ambos imperdonables y reflejo perfecto de todo lo anterior. Tal vez esto muestra nuestra falta de desarrollo espiritual y nuestro extremo apego a las cosas.
Se nos cayeron las máscaras y los muros, aparecieron nuestras lágrimas, muchas veces expresadas en cuatro paredes. Aparecieron seres de luz haciendo campañas, ollas comunes y gestos de solidaridad que sin duda generaron una sonrisa en el rostro de DIOS.
El terremoto del alma es el más lento de sanar. No nos sirve para ello, el dinero, la tecnología y tantas otras cosas de las cuales nos apoyamos.Todo nos sirve y nos ayuda pero tendremos que pararnos desde adentro para que lo que construyamos afuera sea de una solidez que el próximo remezón no sea capaz de botar.
Usemos el humor, la fe y los afectos, creo que con esto el camino se hará más fácil para todos.
Todo nos sirve y nos ayuda pero tendremos que pararnos desde adentro para que lo que construyamos afuera sea de una solidez que el próximo remezón no sea capaz de botar.
Usemos el humor, la fe y los afectos, creo que con esto el camino se hará más fácil para todos.
Reflexion
Así como un ave cuida a sus polluelos
"Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; " Salmo 91:4
Después de un incendio forestal en el Parque Nacional de Yellowstone,
los guardabosques iniciaron
una larga jornada montaña arriba para valorar los daños del incendio.
Un guardabosque encontró un pájaro literalmente petrificado en cenizas,
posado cual estatua en la
base de un árbol. Un poco asombrado por el espeluznante espectáculo,
dio unos golpecitos al pajarillo
con una vara.
Cuando lo hizo tres diminutos polluelos se escabulleron bajo las alas
de su madre ya muerta.
La amorosa madre, en su afán de impedir el desastre, había llevado a
sus hijos a la base del árbol y los
había acurrucado bajo sus alas, instintivamente conociendo
que el humo tóxico ascendería. Ella podía
haber volado para encontrar su seguridad, pero se había negado a
abandonar a sus bebes.
Cuando las llamas llegaron y quemaron su pequeño cuerpo ella
permaneció firme. Porque había decidido
morir para que aquellos que estaban bajo sus alas pudiesen vivir.
"Ser amado de esta manera debería marcar una diferencia en tu vida
No olvides a Aquél que te amó y
murió por ti...Tu vida debería ser diferente solo por eso"
(desde la red)